"Tenemos derecho a ser iguales cuando la diferencia nos inferioriza; tenemos derecho a ser diferentes cuando nuestra igualdad nos descaracteriza. De allí la necesidad de una igualdad que reconozca las diferencias y de una diferencia que no produzca, alimente o reproduzca las desigualdades”

Boaventura de Souza Santos







lunes, 2 de marzo de 2009

A Maria Cotito

En alguna de las entradas anteriores hice una afirmación que suelo hacer y que además suele generar algunos cuestionamientos. No toda mujer, simplemente por el hecho de haber nacido con características femeninas es una mujer. Uhmm, déjenme reformular eso. Lo que quiero decir es que no cualquiera es UNA MUJER, creo que serlo implica mucho más que simplemente llevar un nombre femenino.
Hoy visite y conocí un poco de una mujer, una verdadera mujer. No sé cuantos años tiene, podría tener 70, tal vez un poco mas y ciertamente, aunque ella estaba contenta de verme y quería saber todo de mí, yo aprendí mucho mas de ella, e inclusive de mi, en esta visita.

Mencionaba a mi madre hace unos dias, que no estaba muy segura sobre la disyuntiva que enfrentaban las mujeres en el mundo corporativo: debían convertirse en hombres para salir adelante? Pero entonces se les percibiría como “perras malditas” o a lo mejor lesbianas cierto? Empero también podían ser mujeres y portarse como mujeres, pero entonces serian menospreciadas porque con “características femeninas” no podía enfrentarse a los tiburones corporativos, a menos que utilicen sus “encantos de mujer” con lo que se convertían en otra cosa..en fin, no supe que opción debía tomar una mujer para seguir siendo mujer pero entrar en el mundo “de los hombres” sin convertirse en uno más de ellos. Ese cuestionamiento había venido de una película que vi recientemente donde un hombre de las características descritas le dice a una mujer que tenía el mismo puesto que el pero en otra compañía, en un momento álgido de la negociación: y tu pimpollo, eres lo suficientemente hombre para esto?

El hecho es que, desde una teoría personal, no cualquier mujer lo es lo suficiente. Una mujer es aquella que puede pararse en sus dos pies pero no por eso se niega al amor. Es ambiciosa y sabe lo que quiere. No espera que nadie la mantenga y lucha por sacar adelante a sus hijos. No es mezquina y no necesita pisar ni degradar a otras personas para sentirse importante. Piensa antes de hablar y para esto se cultiva. Se respeta, se quiere y sabe lo que vale y, obviamente, no permite que nadie la trate con menos respeto del que ella misma se da. Ama y se deja amar. Piensa, imagina, planea, organiza, programa, visualiza, ejecuta, lidera. Tiene palabra.
No cree que esta mejor sola que acompañada, cree que esta mejor sola que mal acompañada. No se muere por casarse pero lo hace si está segura de su decisión y sin embargo no duda en separarse si su pareja resta o divide en vez de sumar o multiplicar. Respeta a las personas que conoce y que no conoce. Es compasiva, sabe escuchar, puede opinar, no se cohíbe y mira directo a los ojos cuando te la presentan.
Se interesa profundamente por lo que realmente importa y se apasiona por lo que hace y su propia vida, es que siempre tiene un propósito..todo lo que hace tiene un proposito. Es soltera si quiere serlo, es una magnifica esposa, compañera, y viuda o separada si tiene que serlo, sin angustiarse por cambiar su estado civil. Es coherente con sus ideas y además consecuente con sus actos. Es sensible y es fuerte.
Tiene carácter y tiene dulzura. No habla a espaldas de nadie, cada uno tiene su vida dice, y eso hay que respetarlo. Y muchas otras características que harían este texto más largo.

Esta MUJER, verdadera MUJER no tiene que ser millonaria, ni siquiera de clase media. Vemos a estas mujeres en el mercado todos los días, las vemos caminando en el centro de Lima, las vemos caminar en Miraflores y en la planicie también. Tal vez la vemos en nuestra casa. Yo vi a una ayer. A una muy especial. Y hoy está en mi corazón.

2 comentarios:

Milagros Rocio dijo...

Buenisimo tu articulo, peinso que muchas mujeres no conocemos nuestro ser y por sobretodo nuestra historia y caemos en eso de parecernos a los hombres para triunfar que justo la diferencia esta en el triunfo de un ser femenino con caracteristicas y sentires diferentes de los cuales nos debemos sentir orgullosas y valoradas.

Mariela Noles dijo...

muchas gracias por tu comentario y ojala sigas visitando el blog :)